Lo que debes saber antes de diseñar 5

El diseño de tu marca

¡Vamos a empezar a diseñar nuestra marca! Estarás impaciente y te preguntarás si va a ser fácil o difícil, si te saldrá enseguida o será un proceso largo. Pero sea como sea, sé que esto es lo que tú quieres:

Quiero una marca de buena calidad
Calidad al estilo minimal, calidad al estilo handmade, calidad al estilo retro… pero siempre calidad.
Independientemente del estilo que más nos cuadre, los elementos que componen nuestra imagen van a a tener que estar colocados de determinada manera para transmitir calidad.

Quiero una marca profesional
¡Qué punto tan importante! Que se perciba como un negocio serio y con fundamento es tu aspiración desde el principio. Para que tu imagen se vea profesional ha de tener buena calidad.
Son dos cosas que van de la mano. Para que una imagen resulte profesional y de calidad…

Quiero un buen diseño
Como todos tenemos acceso a programas de diseño, lo normal es que hayamos probado ya a combinar un texto y un dibujito. Cuanto más atrevidos nos sentimos combinando tipografías es más posible que el logo resultante sea de peor calidad, o que se nos vea el plumero de aficionados. Al principio se ve bonito, porque “oye, ¡no me quedado nada mal!”; pero al cabo del tiempo y cuando lo compares con otras imágenes vas a notar que no es lo bastante profesional; y que después de esforzarte en crearlo, ya no
sabes por dónde seguir. Es cuando piensas que un diseñador lo haría mejor. ¡Aquí estás en lo cierto!

Aún tienes otra opción, la que este curso quiere hacerte posible: atreverte a diseñar, sola o en colaboración, una imagen para tu negocio. Existen unas convenciones gráficas de las que puedes hacer uso para no meter la pata; no serán diseños arriesgados, pero serán diseños correctos. Y créeme, para tu negocio será mucho mejor aspirar a tener una imagen convencional y correcta –con un toque profesional– que algo amateur intentando ser muy original.

Cómo aprender a hacer un buen logo

Los videotutoriales te van a enseñar paso a paso siguiendo mi propio proceso de diseño, pero antes has de saber algo importante.

El diseño gráfico es una disciplina con reglas, pero estas reglas no se refieren tanto a instrucciones precisas tales como “la distancia entre un párrafo y otro ha de ser….”, sino a la impresión que se busca causar –al resultado final que deseamos obtener: algo más genérico como, por ejemplo, “el logotipo ha de tener unas formas que sean claras y rotundas”. ¿Me explico bien? No hay normas respecto a cómo lograrlo, pero sí las hay en lo que se refiere al efecto visual que debemos conseguir. Por eso no hay instrucciones de montaje.

Esa falta de guías técnicas te puede hacer sentir despistada y perdida. Por ejemplo, puede que estés preguntándote “¿pero qué son formas claras y rotundas?”

Te voy a explicar cómo vas a aprender diseño de logos.
Vas a abrir … y vas a ver muchos y muy buenos logos; luego vas a ir analizando de qué manera particular se expresan en cada uno de ellos las características que debe reunir un buen logo (te las detallaré en el siguiente capítulo).

Ahora mismo no puedes saber por qué un logo es bueno o malo; no tienes criterio, no hay pistas. El único criterio que ahora posees es el de tu gusto personal –¡lo que no es poco!

Pero cuando conozcas los requisitos que deben cumplir y hayas contemplado cierta cantidad de buenos logos, tu cerebro empezará a establecer relaciones entre lo que ves y lo que sabes que ha de cumplirse en ellos. Entonces verás un logo malo y sabrás que lo es y por qué. ¡Y verás logos feos que no por ello dejan de ser buenos logos, pues reúnen las características necesarias! Es un proceso de entrenamiento visual que no te puedes saltar: adquirir criterio viendo buenos logos.

Imagen de marca y logotipo

A pesar de que la mayoría de la gente asocia marca personal con logotipo, éste último no es más que la mínima expresión de una marca personal. La marca la compone todo ese ambiente que vamos a crear con la gráfica… y el conjunto de elementos de comunicación. Marca son, por ejemplo, unos colores, un estilo de posts, un powerpoint; el modo en que presentas los paquetes que contienen tus productos; lo que cuentas en tus redes sociales… Todo eso.

Pero aun así el logotipo, esa mínima representación de tu marca, tiene un gran protagonismo en el diseño; así que hablemos primero de él.

Un logo eficaz y profesional ha de seguir estas pautas:

1. Debe ser fácil de recononcer. Por eso, ha de ser simple.
Conviene que tenga un aspecto sencillo y directo con unas formas claras y concretas. Y con esto estoy descartando ilustraciones. Las ilustraciones no deben ser logos; no tienen la fuerza visual que pueden comunicar un símbolo o un grafismo potente. Los símbolos con dibujos confusos y de líneas muy finas también quedan descartados.

Un buen logo es simple porque…

… se ha de poder representar en muy diferentes medios y en diferentes tamaños. Sencillo y versátil van de la mano.

… se ha de poder representar en varios tamaños sin perder su buen aspecto.

Y ésta es otra razón por la que las ilustraciones y los símbolos de líneas finas no nos valen: al reducirlos desaparecen o se hacen ilegibles. Debemos tener en cuenta que nuestro logo tendrá que aparecer pequeñito en algunas ocasiones.

… se ha de poder representar en una tinta sin perder su buen aspecto.

De cada logo que creemos debemos preparar una versión a una tinta. Imagina que va a imprimirse en un periódico o que lo vas a llevar a serigrafiar en bolígrafos o bolsas. O que se ha de convertir en un sello de tinta.

Cuando llegamos a quedarnos con un par de versiones de nuestro futuro logo y no sabemos por cuál decantarnos, éste puede ser el criterio para elegir una de ellas: someterlas a un test de reducción; es decir, reducir el logo varios tamaños, imprimirlo en nuestra impresora y ver cuál de los dos se comporta mejor en versión a una tinta.

… porque visualmente es más fácil de reconocer.

Toda la atención visual ha de ir a un punto.
Que un logo sea simple implica que haya en él un solo elemento que destaque. Si elegimos una tipografía espectacular puede que no tengamos que añadir nada más. Jugaremos entonces con los colores para darle nuestro toque personal.
Si lleva un bonito símbolo, dejemos que éste sea el alma y arropémoslo con una tipografía que no llame la atención.

2. Te ha de representar.
Eso no quiere decir que tenga que estar ahí dibujado todo lo que tú haces. Es muy fácil entender mal este concepto y empezar a meter en nuestro logo pinceles, cutters, tijeras, agujas, etc. porque eso es lo que vendemos o nos sirve en nuestro oficio: ¡no es esto! Puede que decidas que te va a representar un círculo rojo y que esa eres tú y deberías trabajar para que ese círculo rojo se asocie a tí y te represente.

3. Un logo ha de ser original
Y con ello me refiero a que tenga un toque propio, que no haya otro igual. Pero ¡cuidado!: no estoy incitando a que desboquemos nuestra imaginación en el afán de diferenciarnos; original por personal, no por extravagante. Busquemos la personalidad en elementos sencillos. Hay logos que emplean tipografías muy comunes, pero tienen un toque personal: un símbolo añadido; una composición con dos tipografías; una combinación de colores que le dan tu toque propio. Fíjate bien y verás a qué me refiero.

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