Entiende quién y cómo eres para que el diseño te ayude a mostrarlo.

Tu marca personal es la representación de tu personalidad y todo aquello que te transmite.

Vivimos un momento de auge para las profesiones independientes y el emprendimiento. De manera paralela surge la necesidad y oportunidad de humanizar esos proyectos que nacen. A la mayoría de quienes compramos y contratamos, especialmente si lo hacemos a través de la red, nos gusta saber no sólo en qué estamos invirtiendo o gastando nuestro dinero, sino también en quién. Nos apetece conocer un poco más a la persona que está detrás de cada proyecto o empresa.

Es más, la diferencia que comentábamos en el capítulo anterior respecto a qué nos hace decidirnos por comprar un producto similar que responde a una misma necesidad, en una tienda u otra, reside en la empresa o la marca que más confianza nos dé.

Toda decisión de compra lleva implícito un enorme valor emocional. Las personas nos guiamos por nuestros sentimientos y lo que éstos nos transmiten para optar por sacar nuestra cartera o no cuando estamos en plena acción de compra. Nos agrada adquirir algo que tenemos la certeza de que resolverá nuestro problema o responderá a la necesidad concreta que se nos plantea, pero nos genera dudas pagar por algo que no nos da la seguridad de que cubrirá nuestras expectativas. Ese trabajo de generación de confianza es el que corresponde también a la marca personal, además de la tarea de conseguir diferenciarte.

Se trata entonces de dotar de personalidad a tu marca para hacerla más humana y cercana, para hacerla única e identificable a la vez que transmita a tus clientes eso que buscan, les haga sentir seguros y en confianza y finalmente se decidan a comprarte o contratarte.

La marca personal se basa en la autenticidad. Así que la clave está en esmerarte para explotar tu lado más genuino y humilde. Me refiero a mostrar tus habilidades más humanas, las que te identifican y dan sentido a tu personalidad y tu carácter.

¿Y cómo se traduce esa aspecto genuino y verdadero que habla sobre ti? En tus valores, tus inquietudes, tus deseos, tu historia, tus miedos, tus habilidades, tus emociones, tu experiencia, en definitiva lo que te define. Lo que a ti te identifica y te hace irrepetible.

Puede haber dos servicios exactamente iguales o dos productos calcados, pero ninguno podrá estar envuelto en tu personalidad, sólo el tuyo. Crear tu marca personal es conseguir que tus productos o servicios y por extensión tu trabajo, dejen una huella diferenciadora, ese algo especial que haga que tus clientes prefieran comprarte o contratarte a ti y que además te recomienden para que otros también lo hagan.

Si eres capaz de generar en las personas que te compren una experiencia diferente y destacable, que les cale hondo y que puedan recordar con una sonrisa, quedarán encantados, habrás conquistado su parte emocional y es posible que quieran comprarte nuevos productos en otro momento o quieran recomendar tus servicios a alguien que les pida consejo. Un cliente contento es una nueva probabilidad de compra.

Así que trabajando en esta línea, entenderás que todo comienza en ti. Para crear tu marca personal lo primero es hacer un ejercicio de análisis para reconocerte. Si no sabes exactamente cómo eres no serás capaz de reflejarlo en tu proyecto y mucho menos comunicarlo a tu público.

Para abordar paso a paso todos los aspectos que te definen y que hemos mencionado hasta ahora vamos a ir por orden.

Antes de nada debes tener claro cuáles son tus rasgos de personalidad, las características con las que te sientes identificada. Y no me refiero a una definición a grandes rasgos sino concretando exactamente. Entender si eres una persona creativa, con seguridad en ti misma, soñadora, independiente, sociable, crítica, honesta, realista, ingeniosa, sencilla, detallista, apasionada, sensible, práctica, tímida, discreta, ordenada, etc.

De igual manera, conocer cuáles son tus valores y tus inquietudes, lo que te gusta y lo que te preocupa, lo que te da miedo o lo que te alegra, lo que te hace sentir bien o mal y en conclusión lo que te mueve en la vida y lo que te paraliza. Cada persona da importancia a ciertos aspectos en su vida, que para otros pueden no ser relevantes: la familia, los amigos, la libertad, el desarrollo personal, tu aportación al mundo, …. Si has creado un proyecto alineado con estos valores, te sentirás segura. Si no es así, replantéatelo porque quizás lo que estés haciendo sea remar a contracorriente de tus prioridades y por eso te está costando tanto. Esa felicidad al saber que puedes ser tú misma en tu trabajo, se ve reflejada en tu marca y tus clientes lo perciben como algo muy positivo.

Una vez analizado todo esto y para enlazarlo con la parte profesional, también debes centrarte en entender qué es lo que te apasiona. Hay pasiones que pueden solaparse con tus propios valores aunque generalmente suelen ser diferentes. Puede que estén estrechamente relacionados pero es fácil que sepas distinguirlos. Reconoces una pasión cuando el tiempo pasa volando mientras estás inmerso en esa actividad, cuando disfrutas profundizando y formándote en esa disciplina, cuando casi no sabes ni puedes pensar en otra cosa porque todo tu mundo gira en torno a eso para lo que no escatimas ni un minuto, …

Cuando te hayas dado cuenta de cuál es tu pasión o tus pasiones, si identificas más de una, puedes analizar cómo lo manifiestas a través de tu trabajo y cómo puedes reforzarlo mediante tu marca personal para que tus clientes lo capten y se sientan identificados contigo. Transmitir y desbordar pasión resulta enormemente atractivo no sólo para alguien que la comparte contigo, sino también para quien tiene acceso a ti a través de ella.

Te pongo un ejemplo. Quizás yo nunca haya tenido interés por la jardinería pero un día descubro a una apasionada del arte floral. Con sus video-tutoriales o sus contenidos en el blog me contagia un interés inesperado pero explosivo por ese mundo y comienzo por comprar mi propio material. Luego me animo a inscribirme a un curso para profundizar en algo que es probable que hubiera pasado desapercibido para mí en manos de otra persona que no haya sabido transmitirme nada a través de sus productos o servicios de jardinería. Así que gracias a una persona que no sólo ama lo que hace sino que sabe contagiar ese amor, he descubierto una nueva afición o interés.

Éste es un ejemplo de cómo la marca personal influye de manera directa en la conexión con tus clientes y en definitiva en las ventas. Pero es también un ejemplo de que no todo está directamente en tu producto o servicio sino en cómo lo presentes, cómo lo cuentes y qué transmitas.

Conseguir que tus clientes identifiquen esa personalidad en tu proyecto, la reconozcan y la valoren es tu mayor objetivo.

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