Tienes más valor por ser tú misma

Una marca profesional y con personalidad aporta valor a tu proyecto y te ayuda a fijar precios

La honestidad es la cualidad sin la que es imposible crear una marca personal que tenga continuidad y que genere confianza. Si las personas que se encuentran con tu marca perciben autenticidad porque te muestras tal y como eres y porque hay coherencia en todo lo que les transmites, habrás ganado un enorme terreno en el camino hacia la tranquilidad y seguridad necesarias para que tus clientes te compren o contraten.

La marca personal y su valor están completamente entrelazados, se retroalimentan. Quiero decir que una marca verdadera y profesional que nace desde la autenticidad de una persona y es extraordinaria en estética y fondo, ya genera valor por sí misma y en todo lo que representa. Y de la misma manera, ese valor que tú aportas con tu trabajo hace que tu marca personal siga creciendo y ganando posicionamiento en confianza y profesionalidad.

Me voy a detener un momento a ahondar un poquito más en el posicionamiento porque está muy relacionado con tus rangos de precios. En Marketing entendemos posicionamiento como el lugar en el que quieres que los consumidores en general sitúen tu marca. Digo consumidores porque hablo de personas que pueden conocer tu marca pero no ser clientes porque no te compren, todavía. Entonces una marca puede ser percibida como segura, joven, cara, duradera, excluyente, sexy, sensible…. Esta asociación de tu marca a características y atributos es algo que se trabaja a través de técnicas de Marketing en las empresas, pero una vez más, en tu caso como emprendedora, tú lo haces desde tu marca personal con acciones y decisiones que vas tomando a favor de la creación de tu marca. En esta línea entonces, tu marca puede ser percibida como cara, media o barata.

Llevando el valor al concepto tangible, quiero hacerte entender que cuánto más valga tu marca, más libertad vas a tener para poder poner los precios de tus productos o servicios. No quiero decir que hacer crecer el valor de tu marca implique que debas poner precios caros. Eso depende del posicionamiento que busques. Es decir, de si quieres que te perciban como una marca cara pero que responde a los precios que ofrece, una marca accesible o una marca barata que tira los precios.

Haciendo un breve paréntesis, déjame que te recomiende que no te posiciones como una marca de precios tirados. Esto es entrar un poco en estrategia de Marketing pero querría abrirte los ojos un momento.

Te va a costar el mismo esfuerzo ganar clientes que te compren a precios bajos, que conseguir las personas que te compren a precios medios o altos y es mucho más agradecido trabajar sin tener que estar ajustándote al céntimo, te lo puedo asegurar. Mejor te lo explico con un ejemplo. Si quieres conseguir 1.000€ con tus ventas y tus productos valen 1€, necesitarás vender mil veces para poder llegar a la cifra que quieres. En cambio, si tus productos valen 100€ sólo necesitarás 10 ventas. Si tu precio es muy muy bajo entrarás en la guerra de precios con otras empresas o personas que desarrollen tu misma actividad y ese mundo es muy duro. La diferenciación por precio se basa única y exclusivamente en el dinero para crear promociones y ganchos que vendan. En cambio, si tienes precios más elevados, por supuesto completamente equilibrados y acordes a lo que ofreces, te podrás diferenciar por otro tipo de valor. Aquí entra el valor de tu marca, el que no se queda en el objeto o el servicio, el que tiene una historia, el que te da confianza, el que te aporta una experiencia, ….

Las personas somos seres emocionales que nos guiamos por nuestros sentimientos. En una decisión de compra tiene mucho más peso nuestra parte emocional que la racional. Es mucho más sencillo que un cliente decida sacar su cartera cuando tiene una percepción de seguridad y confianza en el momento en que se decide a optar por tu producto o servicio. Si cubres su necesidad de estar convencido de que lo que le ofreces va a hacerle más feliz, va a cumplir con sus expectativas, va a conseguir el cambio que necesita, tienes una venta asegurada.

Es verdad que el factor precio es un componente también muy psicológico. Es uno de los cuatro pilares del Marketing (producto, precio, promoción y distribución) y hay disciplinas que estudian el comportamiento del consumidor frente a los modos de exponer los precios. Así que, teniendo claro tu posicionamiento respecto al precio y otorgándole la importancia que se merece, es algo a lo que hay que prestar especial atención teniendo en cuenta tres cuestiones:

  • Tu cliente ideal. Cuando describimos a tu cliente ideal, hablamos de que tenías que conocer datos objetivos y subjetivos. A la hora de fijar precios tienes que tener muy presente cuál es su poder adquisitivo y en qué se gasta el dinero, pero también qué cosas valora. Rodear tu marca de ese valor en concreto va a hacer que tu cliente sienta conexión y le cueste menos decidirse a comprarte. Si por ejemplo, está muy sensibilizado con el medio ambiente y tú le cuentas que el packaging de tu producto se realiza con material fabricado en economías sostenibles y es 100% reciclable, será mucho más fácil que se decida por comprarte a ti en lugar de gastarse el mismo dinero en otro proyecto que no le asegura eso mismo. Por tanto si tu marca se esmera en transmitir ese valor medioambiental, tu cliente ideal se convertirá en cliente real.

 

  • Tus objetivos de ventas. Es posible que no te hayas parado a pensar en esto, pero para sacar adelante tu proyecto tienes que vender. Como te decía antes, sin clientes cierras el chiringuito entendiendo por cliente la persona que paga por tu trabajo. Así que, aunque te cueste visualizarlo y objetivarlo, tienes que pararte a pensar en cuánto necesitas vender para que tu proyecto prospere, traduciéndolo a una cifra concreta. Conociendo esa cifra y poniendo en la misma ecuación los productos o servicios que vendes, puedes empezar a poner precios adecuados.

 

  • Lo que te valoras a ti misma. Fijar un precio a tus productos o servicios es poner valor a tu trabajo. Si tú misma no lo valoras, será muy probable que no estés fijando precios justos y sostenibles. Cuando te enfrentes a la tarea de poner precios piensa en lo que te quieres, lo que te mereces y lo que puedes dar. Puedes ampliar un poco esta reflexión con este artículo: “Creer o no creer”.

 

Estos tres factores que hemos tratado son en esencia lo que genera tu valor. Ése que tu marca personal debe comunicar para que tus precios se perciban justos y bien valorados.

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