14 Jun El malentendido number one al contratar diseñador

Es la primera vez que tratas con un diseñador. Y estás preocupada, porque no sabes qué va a pasar, si te entenderá y si sabrá hacer un trabajo que te guste…
Tranquila, es normal estarlo, es nuevo para ti, pero quiero ayudarte a entender cosas que te van a facilitar trabajar con nosotros, los maniáticos y tiquismiquis creativos.
Verás, no sé muy bien por qué, pero hay una cuestión que los diseñadores no solemos aclarar al principio de nuestra relación con un cliente ¿cuál es esa cuestión? ni más ni menos definir cuál es nuestro trabajo.
A veces me pregunto si es que somos nosotros los diseñadores los que no lo tenemos claro. Y además damos por sentado que nuestros clientes sí lo tienen.
Lo malo es que esto nos da problemas a todos.
De vez en cuando yo soy de esas que no lo explican.
Y hay un punto del proceso de diseño el que me doy cuenta: no he sido clara definiendo lo que puedo hacer por mi cliente y lo que espero de ella.
Para qué no sirve un diseñador
“Quiero tener de una vez un diseño bonito, profesional”
He aquí el origen de la ilusión por tener un diseño propio.
Este deseo se va creando poco a poco, al ver un montón de cosas bonitas que hay en internet y tambien en el mundo offline.
Y llega un momento en el que piensas … “¿y si yo tambien pudiera tener esta opción, algo tan bien acabado para mi pequeño negocio/mi gran negocio? decidido: ¡quiero dejar de tener una imagen amateur!”
Y en ese momento te imaginas que vas a contratar a un profesional para que te haga una web como las que estas viendo, un blog como esos tan bonitos, un logo de esos que son así y así…
Sabes que deberá ser muy blanco, o muy sencillo, o muy decorado, o muy pastel, con esa tipografía que te encanta y ese tipo de elementos tan chulos… tú sabes lo que quieres, porque lo has visto, solo necesitas que un diseñador lo deje perfectamente reflejado. Un diseñador bueno te lo dejará aun más profesional.
Stop
Ah, ¿no?
No: aquí tenemos uno de los puntos de partida erróneos.
Tú quieres que el diseñador traduzca esa idea que tienes a un WordPress, a Photohosp a Illustrator. Necesitas el nivel de diseño más sencillo, el más básico, alguien que sepa recoger tu dictado gráfico, lo que has visto y quieres para ti, plasmar en digital lo que hay en tu cabeza.
Pero fíjate: este no es un nivel creativo.
Muchos diseñadores no aceptarían ese tipo de encargo, si supieran desde el principio que es eso lo que se espera de ellos.
Si esto es lo que estás buscando, busca a alguien que tenga estas habilidades. Que sepa pasar a limpio lo que hay en tu cabeza. El precio no debe ser demasiado alto (¡ojo! pero no debe ser bajo, porque se necesitan habilidades especificas para lograrlo y no deja de ser un trabajo a medida).
Si no sabes si el diseñador que conoces acepta este nivel, explícale que lo que necesitas es que pase a limpio tu visión y tus indicaciones, nada creativo. Si está cómodo con ello, adelante.
Es muy posible que el diseñador interprete que quieres “un diseño al estilo tal” y no le parezca mal hacerlo. Pero para que no se confunda hay que ser más preciso con él/ella: tú quieres claramente unos rasgos gráficos bastante claros, no que el diseñador ponga de su cosecha. Si, como te dije al principio, el diseñador comete el error de no explicarte que es lo que va a hacer por ti, al menos sé tú quien plantées el tipo de trabajo que quieres.
Montar un blog/web/imagen corporativa con los recursos y las ideas que has recogido y de los que te has enamorado, no es el trabajo de un creativo.
La mayoría diseñadores no estamos cómodos no siendo creativos.
Para qué sirve un diseñador
Claro, en general el diseñador espera hacer un trabajo creativo. Aportar, interpretar el espirítu de tu negocio, crear un lenguaje gráfico de comunicación único y específico para tu negocio.
Por eso cuando el diseñador creativo te enseña sus bocetos no se van a parecer a lo que tenías en la cabeza. Si estás avisada de que el trabajo es aportar su punto de vista, no vas a intentar que lo modifique hasta que se adapte a aquello que hay en tu cabeza. Porque el profesional es él. El que puede hacer esa magia, crear ese universo solo para tu negocio.
Y qué pasa si no me gusta.
Por lo que aprendemos de nuestro cliente en las primeras conversaciones, los diseñadores no salimos por los cerros de Úbeda, ya sabemos en en qué línea van a ir los tiros. Por eso es raro que esté muy alejado de la linea que te pueda gustar.
Sin embargo, es muy posible que el creativo le haya dado un giro a lo que primeramente se habló y tenga una razón para hacerlo. Su intención no es en principio agradarte, su intención es que sea el tipo de lenguaje adecuado para tu público. Por eso no puede limitarse a reproducir el último tic gráfico que se lleva. O sí, si es lo que verdaderamente interesa desde el punto de vista del marketing.
Diseñador: ¿has instruido a tu cliente sobre cuál es tu cometido?
Si eres diseñador/a te vas a sentir reflejado:
Si no has explicado cuál es tu trabajo y eres creativo, cuando tu cliente te haga sugerencias sobre qué tipografía puede quedar mejor o qué colores podrías probar –recuerda: él espera que lo que le presentan se parezca a lo que tenía en su mente y te quiere ayudar a conseguirlo- te vas a ver en una lucha interna del tipo cuánto debo ceder para que no diga que no le hago caso y agradarle pero para que no se hunda mi dignidad profesional.
Personalmente, como hubiera preferido avisar antes de que mi trabajo es creativo y no lo hice, lo peleo, pero suelo ceder a lo que me ha pide mi clienta si no se convence. Al fin y al cabo ella no estaba al tanto de lo que debia esperar de mí.
El cliente debe saber que paga por tener un creativo para él, no para tener el poder de elegir colores y tipografias y estilos.
¿Te imaginas que en Pesadilla en la Cocina, cuando van los decoradores a enseñar la reforma de los restaurantes, los dueños de los locales le dijeran. “Si, pero… esas sillas no me gustan, o el color de la pared no me convence..” LOL
Ok, no es un ejemplo perfecto, ellos no pagan por esa reforma, se la regalan, pero se entiende el concepto: el equipo de diseño ha interpretado de X manera el diseño del local de forma que conecte con su nuevo público.
Al dueño del local en ese momento (aunque lo piense) no le importa que la silla no le convenza mucho, se ha quedado con el mensaje global qué tipo de lenguaje tiene ese diseño y si es adecuado para el tipo de cliente que quiere tener y sabe que eso es lo que va a llegar a su público,
Pues igual ;)
Prueba a aplicar este razonamiento a tu profesión, a definir si eres una repostera/fotógrafa/crafter que sigue lo que le han pedido y no aporta o eres de las que quieren interpretar y crear una visión única para tu cliente.

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